¿De qué modo evaluar si un bebé se encuentra listo para que ocupe una andadera?

Una pregunta que se formulan varios padres cada vez que miran que su bebé empieza a arrastrarse por todo el piso. Lo idóneo resultaría que su bebé se arrastre y más adelante gatee y al poco tiempo que gatea que camine.

En cuanto un bebé cumple 4 o cinco meses de edad comenzamos a pensar en buscar una andadera para acomodar al bebé para que se le fortalezcan sus pies aparte para que logre caminar más rápido. Esto es inconveniente puesto que a esta edad nuestros bebés deberían continuar más tiempo en el suelo de forma que sus huesos se fortalezcan más veloz.

Los movimientos de los bebés pasan por distintas fases, comenzando por voltearse, arrastrarse, sentarse, gatear y finalmente caminar y correr.

No cometa el desacierto de frustrar la vida de su bebé brincándose las etapas por las que el lactante tiene que recorrer de forma natural, pretendiendo agilizar el progreso con una andadera cuando empiece a arrastrarse.

Bastantes Padres cometen este desacierto para que su bebé no recoja nada del piso con lo que se pueda atosigar o hacerse daño. Lo más beneficioso sería tener el lugar bien limpio y sin nada a su alcance, de esa forma podrá gozar esa época tan bellísima. Tenga en cuenta que entre más él bebé pase en el suelo más pronto su pequeño cuerpo contará con las fuerzas para conseguir ponerse de pie y caminar.

Bajo ninguna circunstancia todos los bebés se desarrollan por igual, así por citar un caso, a los 7 meses uno de mis 4 hijos comenzó a caminar, a diferencia de los demás que los pusimos en andadera después de que empezaron a gatear.

Entonces, retornando a nuestra inquietud original, ¿de qué manera saber el momento de que un bebé use