Análisis de la Industria de Desguaces en Japón y China

A pesar de eso, bajo ninguna circunstancia se puede desmentir que Japón harto se halla a la cabeza en lo que a Inversión y desarrollo y seguridad del medio ambiente respecta.

Su sistema de reciclado de motocicletas, característico en el mundo, se halla alcanzando valores de reutilización y reciclaje por encima del 90% del global, por medio de la gestión pertinente de determinados residuos como el plástico o las baterías.

Al mismo tiempo, la disposición legal de Japón define una reiterada obligación en la manipulación y el procesado de los desperdicios.

La competencia del emisor, que implica la destrucción limpia y la reutilización de los elementos aptas de atravesar el procedimiento, y la del productor, la cual persigue revisar que los fabricantes o vendedores de vehículos se vuelvan sensatos con lo que se presenta todo el tiempo que los mencionados productos se tornan en residuos.

Y esto solamente por lo que se relaciona a las motos. Con lo que se refiere a los automóviles, desde 2005 se halla vigente "La ley de Reciclado de los Automóviles", que anda obteniendo porcentajes de reutilización mayores al 92por ciento del total. Un 8p.c. adicional que el instaurado por las leyes internacionales hasta 2015 (el 85%).

A pesar de eso a la nación del sol naciente le ha salido un duro y próximo competidor. China. Si bien resulta comprobable que el goliat asiático cuenta con cuestiones pendientes de conciliar todavía con las imposiciones de la comunidad internacional. Desde ese instante hace tiempo, se le viene demandando un compromiso más sólido con el medio ambiente y con los privilegios de los trabajadores.

De una forma u otra, los números están presentes. China ha salido como uno de los mercados principalmente fundamentales para el sector automotriz, volviéndose el mayor fabricante y consumidor del sector desde 2009.

De acuerdo con las cifras presentadas por parte del Ministerio de Seguridad Pública chino, más o menos cien millones de autos corren por las carreteras de la nación. Y su potencial aún no ha llegado ni a la mitad.

Debido a que si insertamos por otra parte la cantidad de ciclomotores, tractores y camiones, en 2011 se ha conseguido la cantidad de 217 millones de vehículos. Un 4,8p.c. más que en 2010, con unas 11 ciudades de China sobrepasando el millón de automóviles.

Sin desechar que, de acuerdo a la Organización Internacional de Fabricantes de Vehículos (OIA), en China se producen más de 18 millones de carros, superando ampliamente los obtenidos por las factorías que a Alemania, EE.UU y Japón tienen situadas ahí.

A pesar de eso, esas mismas cifras han forzado a China a replantearse algunas cuestiones.

A pesar de que el país todavía tiene pocos coches por número de habitantes (se encuentran 75 coches por cada mil habitantes, frente a los 700 de Estados Unidos y los más de 500 de la Unión Europea), el incremento llevado a cabo ha implicado que las grandes ciudades tengan que resistir enormes taponamientos y unos altísimos niveles de polución.

Por no hablar de la reutilización de los desperdicios. En aquel caso, la situación que principalmente preocupa es que la enfrenta el sector del desguace de navíos, debido a que China se halla entre los principales países del mundo del sector.

La explotación de una mano de obra de poco valor, las malas condiciones de trabajo o las mínimas medidas de defensa medioambiental conforman problemas que la autoridad china tiene que solucionar.

Pese a que, en la última década, se han presentado toda suerte de propuestas con el propósito de mejorar la situación de la industria de desguaces de buques y que las compañías consigan de esa forma la legitimización de las entidades internacionales.

Una de esas proposiciones la ejecutó la empresa P&O Nedlloyd ubicada en Shangai. Se trataba de un esquema en torno a mejorar el sector del desguace a partir de la confección de programas de administración.

Con es propósito, se seleccionaron dos atarazanas de la localidad. Los jornaleros recibieron formación y se les proporcionó vestimenta de seguridad y descontaminación.

En general, se despiezaron 19 embarcaciones en 3 años (2000-2003) considerando la supervisión y los métodos sugeridos por la sociedad.

Esta peculiar idea supuso además un punto de salida de forma que la Asociación Nacional de Desguaces de Barcos en China promoviera una campaña para mejorar la salubridad, la seguridad y la protección ambiental en 4 de sus astilleros.

La propuesta se tornó todo un suceso y los 4 astilleros lograron las certificaciones ISO 14001 y OHSAS 18001, que reconocían su acondicionamiento a fin de acoger barcos de gran tamaño.

En 2007, China dió un paso más al constituir parte de la "Internacional Ship Recycling Association" (ISRA). Una institución fundada aquel mismo año con el objetivo de impulsar el canje de información, ideas y formación, para producir a nivel mundial una industria de desguace de navíos basada en la habilidad y en el respeto al entorno.

Dos años más adelante, en 2009, se aprobaba el "Convenio Internacional de Hong Kong para la seguridad y gestión medioambientalmente racional del reciclado de buques". China no sólo se volvió el país anfitrión, sino que a la vez contribuyó en la elaboración del tratado.

Pero, no lo ratificó. De hecho, escasamente se podría hallar determinado país que lo haya efectuado.

Desventuradamente, y por lo que toca al sector desguace, todavía se presentan muchos países a los cuales el sector les produce considerables beneficios y no encuentran manifiesta una evolución que, a su parecer, podría hacer que disminuyeran los dividendos.

En cualquier caso, y a pesar de los problemas que ha de solventar, China es consciente de que debe continuar dando pasos en asunto de gestión de desperdicios.

Y es que propuestas como las que ha llevado a cabo su vecino Japón, enlazando la habilidad con el respeto por el entorno, conforman el futuro de una industria que cuenta con un formidable potencial de crecimiento.