Conoce la Fuerza que Hace que Unos Triunfen y los demás fracasen

Ciertas personas dan la impresión de que tienen todas las de ganar y cuentan con los recursos para conseguir sus objetivos, a pesar de que otros que nacen "en cuna de oro" descubrimos que son un entero fracaso en la vida.

¿Cuál es la misteriosa fuerza que favorece a los primeros y desfavorece a los últimos? Esa fuerza es la visión.

Sí, como lo has visto: los primeros tienen una evidente visión de sí mismos, de sus objetivos y de sus competencias, no obstante los últimos carecen de ella: cuentan con una visión negativa de sí mismos y las coyunturas que los rodean. La visión hace la diferencia.

Con la visión adecuada no existe lugar para nada de negatividad; sólo tú puedes orientar tu visión hacia aumentar tu productividad y obtener todo lo planteado.

Pese a que parezca un sinsentido, la visión resultado de fabulosas ideas y propósitos marcan la diferencia.

Toda vez que utilizas tu visión a una cierta área de tu vida comienzan a pasar cosas tales como invenciones que al poco tiempo implementas a modo de conseguir tus metas, todo ello como desenlace de la visión clara para esa área de tu vida.

Y a fin de acorazar todo este saber debes comprender el Ciclo del Éxito.

Este ciclo del éxito incluye los movimientos ascendente y descendente, el flujo de dichos movimientos los diriges tú mismo.

Por medio de una visión positiva conoces bien que al conseguir el éxito estas en la dirección correcta desde el inicio.

Por el contrario, si te desanimas con facilidad o dispones de una visión borrosa de tus posibilidades, a la menor señal de fracaso o estancamiento, dirás: Sabía que no lo lograría.

Con una visión clara y objetiva el ciclo del éxito es fácil de llevar.

Aquí dispones de 3 pasos útiles:

* Reconocer que ya poseemos una visión de nosotros mismos y nuestra condición.

* Laborar para que esa visión se transforme en un sendero positivo que contribuya incluso a disminuir el estrés.

* Centrarnos en ese objetivo de nuestra existencia que buscamos impulsar con una visión objetiva del éxito a conquistar, mediante el conocimiento pleno de los frutos de nuestras acciones producto de esa visión.