El secreto del amor verdadero

El amor verdadero no tiene envidia, y desgraciadamente la envidia nos hace ser piedra de tropiezo, nos consideramos unicos, no entendiendo que Dios es soberano y utiliza aquien quiere y como el quiere. La envidia nos hace apartar, esconder y menospreciar lo que Dios esta usando. Cuando los celos aparecen, lo enmascaramos diciendo que esa es la voluntad de Dios, y apartamos y acorralamos sin dudarlo a quien nos haga un poco de sombra.

El que tiene de parte de Dios no necesita decirlo, se le vé. No necesita refregonearlo ni imponer nada forzadamente, pues lo que es de Dios fluye y se hace camino.

Nada tenemos,nada es nuestro, los dones son de Dios, el ministerio o el trabajo que realizas es de Dios, Los milagros los hace Jesucristo, las almas le pertenecen,la gloria es suya todo es de El y para El. Por tanto ¿de que te Glorias?

El amor, del cual tanto hablamos, no se goza de la injusticia, no es jaztancioso.

Si Algo he aprendido en los muchos años que llevo sirviendo al Señor (Mejor o peor, El lo sabe) es que Nos necesitamos unos a otros, y Dios pone a cada uno en su lugar conforme a su capacidad.

Cuando pretendemos llevarlo todo, controlarlo todo, y imponer nuestro criterio, nos quedamos al final solos, y no por que esta sea la voluntad de Dios, sino porque hacemos mal las cosas.

Si algo esta dando fruto, no lo cortes, solo podalo con cariño para que dé mas fruto, pero no te pases en la poda, porque puedes matar o herir de grabedad al arbol. La sabiduria de un buen lider es saber abonar lo que sirve, y quitar las malar hiervas que impiden que el creyente siga creciendo y dando resultados.

La desconfianza hace que sospechemos de todo el mundo, y hace que pongamos en sospecha a los demas. Es bueno no apoyarse en el hombre, pero es malo desconfiar de aquellos que han demostrado fidelidad durante años. Cuando esto ocurre nos sentimos inseguros y acabamos encerrandonos en nosotros mismos. Hay que confiar en Dios, que el guardara su obra, y por supuesto estar alerta.

Dios nos dé sabiduria de lo alto para gobernar lo precioso de Dios y amar como El ama.