Si me quiere, ¿por qué me pega?

La familia, el primer refugio de amor y cariño se convierte muchas veces en lugar de violencia y cautiverio. Las víctimas comparten un sentimiento de dependencia hacia el agresor al tiempo que se sienten incapaces de controlar la situación y salir de la misma.

Las formas de violencia son numerosas, existe la persona que tira objetos en busca de cualquier blanco, otros recurren a privar la libertad del otro individuo, pero de todos los maltratos que pueden tener lugar en casa, el maltrato psicológico por disimulado que parezca puede producir nefastas consecuencias en la salud. La humillación, la falta de respeto, la ridiculización, el desprecio hacen que el sujeto del maltrato pierda su autoestima y seguridad en sí misma. Este se vuelve cada vez más vulnerable, mientras aumenta la agresión y los ciclos se repiten con más frecuencia; sumando a lo anterior la negación y/o acepatación de la situación.

La violencia familiar puede ser evitada, pero ya instalada no hay motivos para que siga ocurriendo. Aceptar el problema es doloroso, piensa que la dificultad de afrontarla y superarla es como una fuerte luz al final de un túnel. No dudes en pedir ayuda, hay gente especializada para cada caso y que está dispuesta a brindarte apoyo. Todos nos merecemos respeto y debemos respetar.