Los sueños y sus mensajes

Comúnmente se dice que los sueños están relacionados con la divinidad. Cada vez que se sueña se viven experiencias insólitas, se dialoga y convive con extraños, hasta se conocen lugares espléndidos. Los sueños abren paso hacia el misterioso sistema que reside en el interior, el inconsciente. Es allí donde habitan las esperanzas, ambiciones, deseos y miedos más profundos.

Los sueños están íntimamente relacionados con las vivencias, emociones y relaciones personales. Para interpretar el mensaje que los sueños intentan trasmitir es necesario considerar el contexto de cada individuo. Es una oportunidad de lograr un mayor auto-conocimiento y una vida más feliz. Los sueños permiten la exploración de la propia personalidad y descifrar los mensajes del mundo inconsciente.

Existen varias clases de sueños, por ejemplo los recurrentes, que en general son desagradables ya que tratan de llamar poderosamente la atención. Es una especie de alerta para afrontar conflictos difíciles de resolver, es por esto que su repetición suele ser frecuente hasta que el problema se resuelve.

También están los sueños denominados premonitorios que muestran al que sueña, de una manera inexplicable, información acerca del futuro inmediato de otras personas o de sí mismo; lo que sucede en algún lugar lejano o lo que habrá de ocurrir.

Al dormir se está expuesto a variedad de estímulos, internos y externos, los cuales inducen a un estado de sensibilidad onírica especial y que nos lleva a percibir sucesos extra-sensorialmente que luego se manifiestan como precognición.

Otro tipo de sueños son los relacionados con ciertas situaciones comunes a muchas personas, por ejemplo soñar con volar, que simboliza generalmente la libertad, la inspiración y el deseo de trascender de lo cotidiano. Si el sueño se trata de volar muy alto querrá decir que no hay ganas de vivir los acontecimientos que están sucediendo en el presente. Si se vuela por encima de un bosque frondoso y maravilloso es anuncio que se alcanzará una meta deseada.

Otra imagen onírica muy común es soñar con agua. El agua quieta significa que sobrevienen momentos positivos, de paz espiritual, serenidad y aceptación de uno mismo. Si el sueño consiste en estar inmerso en agua turbia, tal vez se está viviendo una situación difícil de digerir. Por el contrario soñar con un lago, una piscina, una bañera, un río que se puede cruzar sin problemas supone fertilidad y renovación.

Es óptimo dedicar algunos minutos de reflexión al despertarse para preguntarse: ¿Qué soñé exactamente? No siempre lo soñado viene inmediatamente a la mente y muchas otras no se puede siquiera recordar. Lo mejor es acostarse con la mente despejada y concentrarse en memorizar lo soñado.

Es valioso entender los sueños y vale la pena hacer el esfuerzo de recordarlos e interpretarlos.