Déjame comerte...

Hay un arte que entra por los ojos trayendo melodías y recuerdos, los labios se ponen turgentes y entonces una irresistible necesidad de tragar. ¡Qué aroma! y la lengua se desliza sobre los labios y éstos tienen que apretarse el uno contra el otro. La imaginación no quiere quedarse fuera y se abre paso entre el accionar y el deseo, recreando formas y colores. Se le ordena a la mano que se acerque y lo hace minusiosa en medio de la danza que realizan los ojos que encendidos no se apartan del protagonista, y los tambores golpean en un eco distante que no muere. Silencio, los actores expectantes. Esa textura singular que genera recuerdos nuevos y la imaginación se dispara ante ese sabor indefinible, celestial quizás, digno de no olvidar jamás.

Momentos antes, detrás de bambalinas, el director se está lavando las manos. Tararea una canción con la cabeza metida en la heladera y la sigue con los pies. Verde, rojo, amarillo, violeta, tantos colores, ¡qué potencial!. Se ve reflejado en el metal y el aceite en un instante da la señal, cucharas y platos y un toque más, cambia de manos con un guiñe de ojo. Las pisadas retumban, en silencio se espera el veredicto.

Un día como hoy, pero de 1944, los cocineros, mozos, barmans, mucamas de hoteles de todo el país se unieron, y de todos esos sindicatos surgió con más fuerza una sola, la Federación Obrera Argentina de la Industria Hotelera (FOAIH), hoy en día "Unión de Trabajadores Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina" (UTHGRA).
Alimentarse es un disfrute del cuerpo, pero puesta esa misión en manos expertas es mucho más un disfrute del alma. ¡Feliz Día a todos ustedes!