Sr. Orson y Sr. Wells

Cerca de un año atrás, antes de partir del Aeropuerto de Heathrow el Sr. Orson colocó su portafolios sobre una silla que estaba a su lado y, luego de en un momento de distracción, al volver a buscarlo ya no estaba allí. Acto seguido comenzó a experimentar sucesos muy extraños a lo largo de sus vacaciones de invierno en una de las islas más paradisíacas del mundo, la Isla de Pascua. El mismo día que llegó allí, fue inesperadamente acosado por un grupo de nativos que parecían estar bastante desesperados, como si el Sr. Orson representara al mismísimo Satanás, que estuviera amenazando sus pacíficas vidas con su indeseable presencia. Después de muchas horas de infructuosa comunicación concluyó que aquellos nativos evasivos eran extremadamente supersticiosos y estaban realmente confundidos y asustados.

Sin embargo, el Sr. Orson insistió en querer saber por qué les resultaba tan notorio.

Finalmente, ellos le confesaron que lo habían estado esperando durante muchos años debido a que estaban a cargo de darle un objeto hechizado y peligroso. Fue tal la sorpresa cuando se dio cuenta de que dicho objeto era un portafolios; y no cualquier portafolios sino de hecho su portafolios, aquel que había extraviado algunos días atrás en el Aeropuerto de Heathrow. ¿Cómo podía haber estado en la isla desde hacía años? Los nativos afirmaban y confirmaban que este era un suceso sobrenatural y era evidente que realmente lo creían ya que se les notaba una aprensión y hasta terror a su contenido.

El Sr. Orson tuvo bien en claro desde un principio de que el portafolios no debía de ser abierto bajo ninguna premisa en la isla; de modo que el Sr. Orson decidió viajar en barco a la isla más cercana.

Unos días después llegó a una pequeña y desconocida isla, ni siquiera había tocado el portafolios, de hecho también temío lo que se encontraría en su interior.

Dubitativamente, sostuvo el portafolios y se bajó del barco. Era un tanto increíble pero aquel misterio lo había atemorizado sobremanera. ¿Cómo podía haber sucedido algo así? Como antropólogo había investigado y convivido con muchísimas tribus y comunidades alrededor del mundo,él era un experto en el tema. ¿Cómo podía ser que esta infantil situación le hiciera tambalear tanto su implacable carácter? Vivió una prolongada cavilación y finalmente tuvo el coraje de abrir el endemoniado portafolios.

Simplemente no salía de su asombro luego de abrirlo, dentro del temido objeto no había absolutamente nada, ni siquiera algo gracioso, simplemente nada.

Una de las consecuencias de haber vivido este conjunto de misteriosas coincidencias fue que no volvió a visitar más uno de sus lugares favoritos, la Isla de Pascua. Le dio vueltas al asunto en su mente durante el resto de su vida, sin encontrar el modo de resolver el misterio. El único ser en el mundo que sabía acerca de todo lo sucedido era el Sr. Wells, uno de sus colegas y su más acérrimo enemigo. En su momento había comprado el mismo tipo de portafolios que el Sr. Orson, sólo que este último fue totalmente ajeno a tal "coincidencia" y a que el Sr. Wells estuviera organizando semejante artimaña para confundirlo.

Fue el Sr. Wells quien hizo que aquellos nativos de la Isla de Pascua creyeran en esas ideas supersticiosas de divinidades y castigos con el sólo propósito de burlarse del Sr. Orson y así liberar un poco su reprimida, insidiosa y corrosiva envidia.