Novela Chifladura por entregas pág10

_¡...ja,ja,ja,ja,ja,ja! ¡...ja,ja,ja,ja,ja,ja! ¡...ja,ja,ja,ja,ja,ja! ¡...ja,ja,ja,ja,ja,ja!- ...tampoco (y también, a cuerpo flojo) paraba de carcajearse el hermanete.

Entonces, lejos de completar el cupo anécdotario preguntándole al hermano mayor por alguna anécdota propia (pues de sobra sabía yo que era reacio a contar privativas anécdotas); procuré dar con las palabras oportunas que en disolviendo la entrañable reunión que habíamos improvisado en derredor de la mesa del comedor nos llevara rapidito a la cama. Nada; no daba de ningún modo con la formulación mágica que en volandas nos trasladara a... Sin embargo, en un bostezo, el hermano mayor:

_Aaaaaah..., mejor será irse al tumbaito.

De suerte que atendiendo la mágica (por sumamente infantil) fórmula del hermanete, no hicimos más que disolver la cordial reunión que ya nos recluimos en nuestras respectivas habitaciones.

Ahora, cómodamente echado en el "tumbaito", todavía, me puse a repasar mi acontecida anécdota del saltito de cangura de Trini. Así, [...]creo recordar, pude con dificultad distraer al sueño; pero, enseguida sedándome, me echó a dormir.

A pesar de ello; ahí no quedó la cosa... pues, sin solicitud alguna por mi parte y maquinado por cualquiera sabe, me di a soñar lo siguiente: Adentrándome en el corazón de una gran ciudad, voy de establecimiento en establecimiento; a una: panadería cafetería pescadería zapatería librería etcétera... hasta pasar así, por diez mil establecimientos. Pero, sueño extraño: indefectiblemente, en todos y cada uno de estos establecimientos no es otro sexo que el bello el que me atiende, esto es, si entro en una cafetería; quien se encarga de atenderme es mujer, cuando en una librería; quien me despacha es tambíen mujer y de esta manera, tantas mujeres