Novela Chifladura por entregas pág 7

¡Menudo susto me llevé!... ¡Menudo pánico me embargó!... ¿Qué fue lo que al acercarme vi? [...]no más ni menos que a una vieja muy revieja embutidos sus pies y pantorrillas en unas calcetas negras (momentos antes para mí cabeza y torso del gato, respectivamente), recién caída de su silla y revolcándose por los suelos de dolor. ¿Qué el pánico que, como digo, me embargó; despertó de pronto y tomó vida en mí al ver yo a una pobre anciana vivídamente doliéndose gracias a mi patadita?... ¡Quita! ¡Quita! ¿Entonces? No otra proeza de su endiablada ancianidad me atemorizó más que el verla de un saltito ponerse de pie y correr tras de mí a la vez que me gritaba hideputa, hideputa, hideputa que me has muerto; fue todo una y la misma cosa. ¡...y cómo corría la puñetera revieja!

_Je,... je,... - casi reí yo, así como papá le dió término a su anécdota.
_¡Ji,ji,ji! ¡Ji,ji,ji! ¡Ji,ji,ji! - rió mamá.
_¡Ja,ja,ja,ja,ja,ja! ¡Ja,ja,ja,ja,ja,ja! ¡Ja,ja,ja,ja,ja,ja! ¡Ja,ja,ja,ja,ja,ja! - no cesaba de carcajearse el hermano mayor.
_Pero, papá, ¿no crees que el salto de la vieja que la carrerita de la revieja peca de inverosímil exceso de vitalidad a esas edades?... Claro, que si bien se mira, quizá, ese increíble derroche de energía de la vieja revieja (achacándolo a las ganas que llevaría la pobre de echarte mano al pescuezo), pueda en el cuerpo de la anécdota,... ser una secuencia justificable; y por lo tanto, más o menos verosímil - cuestioné a papá... para acabar cuestionando mi cuestión.
_Verosímil o inverosímil ¿quién que se vista por los pies, no suele añadirle a sus propias anécdotas una patata, por pequeña que ésta sea, de guarnición, con la esperanza de servirle a sus huéspedes un plato más suculento y apetitoso? - se explicó papá, metafóricamente.
_Anda que... si antes de que la viejita diera el salto para correr tras de ti como lo hizo; le hubieras abiertamente revelado que aquel dolorcillo que de repente le subió de los juanetes a la higa se debía, ji, ji, a que habías confundido sus pies y pantorrillas con un endeble y apocado gato negro;