Novela Chifladura por entregas cap2, pág4

_¿Qué hacéis?- sorprendí yo, instantes antes de que los míos me vieran de espaldas cerrando la puerta del piso, en el cual, convivía con ellos.

Se encontraban cenando y mamá fiel a su costumbre no dejó de preocuparse:

_¿Te preparo algo para cenar, hijo?
_No, me comeré el bocadillo que a la hora del almuerzo olvidé comerme, también, me beberé un vaso de leche fría...

Y ya con aquello que pensaba cenar en las manos; los acompañé a la mesa para, al propio tiempo, ir dando cuenta del bocadillo (que la leche a sorbitos me ayudaba a pasar)...; ver televisión..., y, contarles lo que en mi primer día de trabajo me había acontecido:

_...sabido es, que el entusiasmo en otra persona más se percibe por el sentido del olfato que por el de la vista... ¿Es qué vuestras narices todavía no os ha hecho partícipes del entusiasmo que me ha infundido... mi primer día de trabajo?

Entre papá, mamá y el hermano mayor (al mirarse perplejos entre ellos por lo que acababan de escuchar) corrió una leve culpabilidad...; un ligero pánico...; de suerte que... apenas arrimando sus sillas si bien bastante inclinándose, intermitentemente arrugando las narices con objeto de olfatear mi entusiasmo, se me echaron encima; pero, más pronto, malintencionado, les estorbé su estimable cometido pues (como afanosos, al cabo de varios segundos de olfatearme no poco, hicieron el mérito suficiente que les valió rasgar mis vestiduras), aposta, me tiré tan hermoso pedo..., que con razón les llevaron los diablos a los tres por igual.

_En fin, familia, dado que vuestras narices no obstante capaces de oler el irresistible perfume salido de donde sabéis; han sido incapaces de percibir, aplicando el olfato, cuan entusiasmado he vuelto del trabajo... ¿a qué marearos más la perdiz? [...]si como digo, vengo...