Pueblo chico infierno grande

No me gusta que se junte con esas amigas. Se ve que son una bola de cuscas, a un par ya no les queda ni una pizca de reputación, pero Marcela insiste en que son sus amigas de toda la vida y que se conocen desde primaria. Se me figura que a cualquiera de sus fiestas siempre llevan dos o tres stripers, no sólo a las despedidas de soltera. Marcela no es así, tan como ellas, por eso me enamoré de ella desde el primer momento.

Yo llegué a Saltillo hace sólo 6 años cuando me vine a trabajar para Peñoles. Una tarde paseando por la Av. Morelos entré a El Tecolote para tomar un café y ahí vi a Marcela por primera vez, mire a la bola de urracas alrededor, también por primera vez, estas últimas hubiera deseado no volverlas a ver nunca jamás.

Marcela estaba hermosa, con sus pantalones ajustados y cabello a la cintura, ella es delgada pero me encanta que se puede echar 8 tacos de asada conmigo si amanecimos crudos. Una vez me enteré por Carlos, el mejor amigo de Esteban, que una de ellas se acostó con el ex de Marcela cuando aun estaban juntos, esto claro no lo sabe Marcela, pero todo Saltillo sí.

Yo he tratado de alejarlas sin tener que contarle estos detalles a mi reina, porque se sentiría fatal. Yo sé que el ex de Marcela se acostaba con otras porque ella quiere esperar hasta el matrimonio, y yo soy el único que ha respetado su decisión sin insistir, por eso está tan contenta conmigo. Yo me cojo a sus amigas, pero no dejo que ningún otro cabrón se ante enterando.