Viajes en el tiempo

Muchas gracias, pues como ustedes ya conocen, prosiguió Alejandro, me he dedicado a la investigación del tiempo y del espacio como ejes centrales de nuestra realidad.

He llegado al descubrimiento de poder viajar en el tiempo. La fórmula está creada para funcionar sólo con mi ADN, pero en un futuro podré tener los patrocinadores necesarios para comercializarlo y que todos gocen de estos beneficios.

He logrado viajar por lugares y épocas de lo más singulares, comentó, viajé a la prehistoria para corroborar el cómo fue que se descubrió el fuego y la rueda, conocí hermosas a las que había que besarles la mano cubierta de anillos rodeando la argolla de bodas, recorrí bosques y castillos en el medievo.

Conocí antiguos filósofos y profetas. La gente se quedaba maravillada ante las historias de Alejandro Vargas que describía con lujo de detalle paisajes, telas, aromas y sobre todos sus peripecias por mundos y épocas apenas imaginables. Siempre se encontraba con alguna dificultad que resolvía con astucia e ingenio. Son tan sorprendentes sus historias que he llegado a pensar que el hecho de que sean ciertas o no, es lo que menos tiene relevancia en este asunto, sino como nos invita a que nosotros viajemos rompiendo todas las fronteras imaginando el color y la forma de cada una de sus palabras.

Es increíble escuchar cómo presenció la construcción de la muralla china, como esperó el atardecer frente a los jardines de Babilonia. Nada se pone a tela de juicio, todos esperamos de nuevo su visita desde el EGE-77.