Los calendarios de fotos

Hasta hace pocos los calendarios de fotos eran algo exclusivo de algún grupo de gente famosa. Normalmente por una buena causa personas conocidas posaban y hacían fotos para un calendario anual, en el que uno era fotografiado para Enero y salía muy abrigado, y otro para Agosto y salía tomando un cocktail en un paisaje con palmeras. Los simples mortales nos conformábamos con nuestras fotografías normales, y ya posteriormente por colocarlas en un álbum digital.

Calendarios por todas partes

Normalmente, como se busca llamar la atención, los calendarios muestran a sus protagonistas con poca ropa o en actitud sexy. Así, ahora tenemos calendarios de bomberos, de amas de casa, de defensores de las focas, de azafatas de una conocida compañía aérea especializada en vuelos lowcost. Hay fotos dignas, fotos que buscan descaradamente una publicidad barata, y fotos que rozan lo esperpéntico.

A veces algo que es una buena idea y que funciona para un determinado grupo no lo es para personas normales o en otro determinado momento. Y, sobre todo, la originalidad es algo a tener en cuenta. Los primeros que idearon este tipo de publicidad la tenían a su favor, pero ahora mismo la saturación de oferta hace que ya no sea algo tan atractivo.

Mantener la dignidad

Vender fotografías en un contexto que no es el tuyo y para el que no estás preparado puede tener un resultado contrario al que se espera. Si no consigues ser de verdad sexy o de verdad divertido el resultado rozará el ridículo. Creo que antes de realizar una iniciativa de este tipo hay que sopesar si estás haciendo algo interesante o simplemente perdiendo la dignidad. Si se trata de lo segundo, muchísimo mejor encargar un calendario de fotos bonitas para uso personal y pensar en cómo promocionar tu actividad de un modo más productivo.