Madre en solitario

Afrontar la maternidad en solitario es algo más común en los últimos años. No hay nada más que observar las cifras para darse cuenta que este fenómenos está más que aceptado y establecido. En los últimos cuatro años el número de mujeres que se enfrentan a tratamientos de fertilidad en solitario se han cuadriplicado y suponen entre el 10 y 15 % de las mujeres que acuden a una clínica de fertilidad.

La razones por las que una mujer decide emprender este proceso en solitario pueden ser múltiples aunque no hay duda el tema laboral es un aspecto fundamental. El perfil de las mujeres que se someten a estos tratamientos suelen ser profesionales con una carrera afianzada.

En relación con esto, el perfil de las personas que acuden a la clínica son mujeres con una media de edad de 36 años y estabilidad económica que le permita afrontar con éxito el embarazo y, posteriormente, la manutención del hijo.

No condicionar el hecho de ser madre a situaciones sentimentales es posible sometiéndose a un tratamiento de fertilidad en una clínica. En este sentido, hay que señalar que España es un país con un gran número de tratamientos y uno de los que mejores resultados obtiene. Las clínicas trabajan en buena dirección para la consecución de los embarazos aplicando las últimas técnicas en reproducción asistida.

Además de otras técnicas como la inseminación artificial, la vitrificación de óvulos presente en muchas clínicas de fertilidad puede ser muy beneficiosa para estos casos ya que la posibilidad de congelar los óvulos en la época más fértil abre la posibilidad de que la paciente pueda afrontar este proceso a edades más avanzadas con las máximas garantías al asegurarse conservar la calidad de los óvulos.

No cabe duda que afrontar este proceso en solitario es una decisión importante pero la ausencia de la figura paterna en cada una de las fases no resulta crítico. Existen diversas iniciativas desde instituciones públicas y privadas encaminadas a asesorar en todo momento a estas madres pertenecientes a asociaciones. Lo que resulta clave en estos casos es disponer de toda la información para saber cuándo y de qué manera comunicárselo al niño.