Gombrowicz y el Escribir

En efecto, Gombrowicz durante toda su larga carrera se dedicó con desconfianza de campesino al cultivo de enemigos provenientes de todas las esferas sociales. Naturalmente, dicho cultivo no fue fruto del capricho o del prejuicio; sino del "programa" artístico que supuso su actitud vital. Pero, ¿qué actitud tuvo Gombrowicz ante el mundo? Leyendo su obra se nos hace evidente que su postura vital rebosa humanidad. Entonces, ¿cómo es que sembró y cosechó tantísimos enemigos? Precisamente porque tales enemigos con su manera de moverse, con sus opiniones o con su escritura atentaron contra su humanidad; contra la humanidad...

De suerte que surge la necesaria pregunta:

¿Y, qué tiene que ver la celebridad con la humanidad?

La respuesta consabida por todo asiduo lector de la obra Gombrowicziana no se hace esperar:

En Gombrowicz, luchar contra los demás por su propia celebridad implica luchar contra los demás por su propia humanidad.

Así de sencillo.

Y, sin embargo, para el lector no hecho a Gombrowicz tal consabida respuesta quizás no sea tan sencilla. ¿Por qué? Pues debido a la relación especial del escritor polaco con la literatura: cuando para los otros "escritores" la escritura tiene un sentido comercial o "artístico", esto es, escriben para el lector; para Gombrowicz el escribir tiene una significación plenamente espiritual o auténticamente artística, esto es, escribe con exclusividad para sí mismo. Esa es la gran diferencia.

¿Diferencia? Nuestras lecturas hablan: cuando los demás "escritores" establecen por un lado una relación de sinonímia entre los términos comercial, "artístico" y celebridad para por otro lado antonimizar estrechamente las voces celebridad celebridad y humanidad; el genial autor hace todo lo contrario: conscientemente antonimiza las voces comercial, "artístico" y humanidad para de manera sumamente vocacional establecer un fructífero juego sinonímico entre los términos espiritual (artístico), humanidad y celebridad. De ahí su genio.

Efectivamente, Gombrowicz es el sentido más elevado de la literatura: Gombrowicz jamás se vendió al "estilismo" sino que osando escribir exclusivamente para sí le dio oídos al estilo entronizándolo así en un abrazo fraternal con las voces humanidad y celebridad.

Para Gombrowicz la celebridad desprovista del desarrollo de la propia humanidad; desprovista de una espiritualidad personal altamente desarrollada es bagatela.

Así pues, ¿Gombrowicz enemigo de los hombres artificiales, escritorzuelos, "estilistas" y demás pedantes? ¡Cómo no si impersonal o personalmente pretendieron pisotearle el genio... su celebridad!

¿Gombrowicz? Leamos su obra orgullosamente humana: una escritura plena de celebridad.