¿Me prestas una birome?

En 1900 un artefacto que escribiera sin cortarse y sin dejar manchas existía sólo en sueños, hoy hay una al lado del teléfono, alrededor de cinco en el bolso, un par dando vuelta por el comedor, unas tres en el escritorio. La casa está llena de biromes, algunas llevan meses en el mismo lugar y sin que esto sea sorpresa de nadie, no están secas en absoluto!

En 1938 de las mentes de los hermanos Biro y su socio Meyne, surge la primer Birome. En 1943 arriba a Argentina gracias a la intervención estratégica del Presidente Agustín P. Justo (en 1938) quién vislumbró la fabricación a escala en nuestro país.

Biro falleció en 1985 no sin antes afirmar que: "Mi «juguete» dejó 36 millones de dólares en el tesoro argentino, dinero que el país ganó vendiendo productos no de la tierra sino del cerebro".

El invento recorrió el mundo y después de todo, ¿qué es más universal que una birome?.