Fin de un Ciclo Cósmico

El pronóstico que hacía siglos los científicos estaban difundiendo era muy claro; habría un período en el que el sol comenzaría a experimentar cambios bruscos y letales para la vida en el planeta tierra, es más, para el mismísimo planeta.
Se estaban viviendo los primeros síntomas de que el astro rey había consumido ya todas sus reservas de hidrógeno y necesitaría otro combustible para continuar con su existencia estelar. Este superlativo cambio traería aparejadas consecuencias más que significativas para los planetas que hacía miles de milenios se trasladaban alrededor del mismo.
Ya habían pasado varios siglos desde que los seres humanos habían alcanzado con grandes dificultades un inusual período de equilibrio. Cuidaban de sí mismos y convivían con muchas otras especies en una armonía ejemplar, también habían aprendido a conservar adecuadamente el ecosistema terrícola en su conjunto. Aunque lo que estaba por ocurrir los tenía eclipsados y confundidos sin saber muy bien qué hacer.
El sistema solar íntegro quedaría irreconocible luego de que el sol se expandiera para comenzar su nueva etapa de consumo energético.
Había quienes pensaban en una opción realmente utópica, más aún de lo que había sido en su momento el equilibrio ecosistémico mundial. Los más optimistas pensaban que iba a llegar el día en que cada ser vivo del planeta tierra sentiría una necesidad imperiosa y profunda de supervivencia que le permitiría irradiar una intensa energía hasta ese entonces nunca exteriorizada físicamente, que se sincronizaría armoniosa y sutilmente con la del resto de los seres vivos y generaría un giro insólito en el movimiento del planeta entero.
Estas suposiciones afirmaban que al alcanzarse una masa crítica de esta extraordinaria energía potencial, el planeta se transmutaría y finalmente reaparecería en otro sistema solar con similares características; ocupando allí algo así como un locus semejante alrededor de una estrella "gemela" del sol, la cual podría estar ubicada en cualquier lugar del vasto, inconmensurable e incomprensible universo que se desplegaba por aquellos días en el firmamento.
Algunos científicos esperanzados y didácticos habían bautizado este posible y anhelado fenómeno como el S.H.S.C (Supraconciente e Hipermasivo Salto Cuántico) para dejar en claro que era factible y que los expertos en el tema consideraban que un evento de tal magnitud era bastante probable para la continuidad y supervivencia del querido y ancestral planeta tierra.