El hombre y el desarrollo de nuestros pueblos.

El elemento más sencillo y a la vez más importante de cualquier proceso productivo o social es el hombre, precisamente es la pieza fundamental ya que aporta las bondades con que la naturaleza lo doto, sean intelectuales o simplemente manuales.

Partiendo del principio que sin el individuo como tal nada es posible, sería interesante retrotraernos a nuestros antecesores y a las primeras organizaciones sociales, donde cada quien según sus capacidades, fungía y aportaba a los demás, después con el desarrollo de los instrumentos de trabajo aparecieron los excedentes, así paso a paso se fue desarrollando una actividad comercial, al final siempre su destino era mejorar las condiciones de la tribu como conjunto más desarrollado socialmente en aquel momento.

Si le damos la importancia que realmente tiene el hombre en la sociedad, no debe diferir de las primeras manifestaciones de organización social. La distribución justa para todos, debe ser el objetivo fundamental de cada uno de sus integrantes, el desarrollo actual marca pautas para nuevos ordenes económicos para la macroeconomía, las nuevas tecnologías imponen una especialización en las diferentes ramas de la economía incidiendo directamente en el desarrollo social. Aquí es donde se pone de manifiesto el mayor problema de la sociedad que en realidad no es económico es de valores, estamos ante un fenómeno que sin querer ser pesimista no se resuelve con financiamientos, esto sólo significa un instrumento para regular el poder económico, que deciden otorgar los que gobiernan económicamente nuestra sociedad.

Es lógico que el desarrollo del individuo como tal le permita tener acceso a un beneficio acorde con lo que aporta, esto no está en contradicción de que unos puedan disfrutar de prebendas según su poder económico, pero lo lastimoso es que los que están directo a la producción no reciban el beneficio que merecen, ahí es donde radica el problema que afecta a la mayoría de las familias, entre otros el excesivo porciento a pagar por facilidades financieras, los elevados márgenes de ganancias a los productos que se demandan de primera necesidad, así como otros mecanismos creados por el hombre para explotar a sus semejantes, son los que matizan las diferencias entre los que tienen mucho y los que no tienen lo esencial para vivir.

Si los que gobiernan las tribus convertidas hoy en países, actuaran con la misma prioridad que nuestros antepasados, con la responsabilidad de mantener bajo resguardo y custodia a todos sus integrantes por igual, poniendo de manifiesto un interés colectivo de desarrollo. La mejora de la calidad de vida

es una de las promesas que hacen al querer ser protagonistas y liderar a sus pueblos, si tienen en cuenta que poseen todos los ingredientes necesarios para hacerlo, pueblos desarrollados, tecnologías de punta, recursos naturales, sólo deben ser honestos y negociar un nuevo orden económico entre todos los países, siempre con la premisa que nadie tiene en su poder la propiedad y proclamarse dueño de algo que pertenece a todos.