Dieta para Regular el Azúcar en la Sangre y Bajar de Peso

Nuestra azúcar en la sangre afecta cuán hambrientos nos sentimos, así como de cuánta energía disponemos, ambos componentes fundamentales cuando estamos regulando cómo comemos y/o realizamos ejercicios para bajar de peso. Además define si quemamos grasa o si la almacenamos.

El páncreas fabrica una hormona de nombre insulina, que traslada el azúcar en la sangre hasta las células, donde se utiliza para adquirir energía. Siempre que comemos granos procesados (a los que ya se les ha arrancado la fibra), azúcares u otros alimentos abundantes en carbohidratos que vertiginosamente son procesados como azúcar en sangre, el páncreas tiene que comenzar a desarrollar más insulina, necesaria para que esta azúcar sea destinada completamente como energía. Esta insulina le advierte a nuestro organismo que se encuentra mucha energía disponible y que tendría que dejar de quemar grasas y pasar a acumularlas.

No obstante, la mayor intranquilidad por la fabricación de insulina no es que le hace notar a nuestro cuerpo que pase a acopiar grasa, debido a que cualquier cosa que comamos y no quememos eventualmente igual finaliza como grasa retenida. El impedimento fundamental es que la emisión de insulina hace que bastante glucosa sea llevada afuera de nuestra sangre, y esto hace que los niveles de azúcar en sangre disminuyan por debajo de lo natural. Esto nos deja fatigados, y hambrientos, con deseos de continuar saciando su apetito. El producto negativo de este contexto es que nos provoca anhelar llevarse a la boca algo más con mayor volumen de azúcar. Al proceder de ese modo, reiniciamos el ciclo.

De qué cuidarse

* Carbohidratos simples: Debido a su mínimo volumen molecular, estos carbohidratos se transforman rápido y por eso suelen incitar la creación de insulina. Se consideran carbohidratos simples a cada una de las formas del azúcar, incluyendo la sacarosa (azúcar de mesa), fructosa (disponible en las frutas), lactosa (en los lácteos) y glucosa (azúcar en sangre). Cuidado con las terminaciones en -osa.

* Azúcar procesada: Cuidado con el azúcar "camuflada" en alimentos refinados como pan, ketchup, adobo para ensalada, fruta enlatada, jugo de manzana, manteca de maní y sopas.

* Azúcar en las aguas: Ten mucha vigilancia con las proporciones de azúcar en las bebidas, principalmente en café y néctares. Sube rápidamente los niveles de azúcar en sangre sin siquiera proporcionar una sensación de empacho.

* Artículos sin grasa: El azúcar comúnmente se emplea para cambiar el sabor perdido al retirar la grasa. Y como si esto no fuera suficientemente dañino, sin manteca para lentificar el proceso, el azúcar se capta bastante más veloz en tu sangre.

* Granos de empacados: Varios de los nuevos cereales tienen menos azúcar, pero las calorías, los carbohidratos, grasas, fibras y otros nutrientes son poco más o menos similares a los azucarados. Los productores nada más han sustituido el azúcar por demás carbohidratos procesados.

* Sin compuestos de azúcar: No representa que el artículo no cuente con naturalmente demasiada azúcar. Los alimentos frutales por lo general tienen extracto de frutas concentrado, otra presentación de la fructosa.

Del azúcar de mesa (sacarosa) suele decirse que presenta "calorías vacías" ya que no posee otro valor nutricional que el aporte de energía. La miel y otros azúcares naturales, por otro parte, se consideran más saludables debido a que añaden vitaminas y minerales. Empero, si de bajar peso se trata, cada uno de aquellos edulcorantes pueden ser considerados azúcar.

Cómo Puedes Proceder

Es urgente explorar qué pasa al dejar una comida o empezar una dieta limitativa. Al saltearse comidas, tu metabolismo se sosiega para acumular la energía. Y toda vez que bajas peso demasiado rápido por unos días, tu cuerpo percibe que la desnutrición es una admonición, y entra en modo sobrevivencia. Lucha por acopiar sus provisiones de grasa, y toda merma de peso se origina básicamente del agua y la masa muscular.

Inspeccionar tus niveles de azúcar en sangre es la mejor manera de conservar tu capacidad de quemar grasas. Nunca te saltees una comida, especialmente el desayuno, y consume bocadillos saludables entre comidas. Alimentarse con frecuencia evita el hambre y el decaimiento ulterior, ya que se aporta energía de manera consistente. Debido a eso, es la mejor forma de conservar en forma al organismo.

Cada vez que te halles afuera de casa o laborando, programa tus aperitivos y llévalas contigo para poder alimentarte con normalidad, sin seducirte por la comida chatarra. Esto asimismo es un excelente aviso para quienes se quedan en casa.

Sin embargo recuerda que probablemente tu sobrepeso se deba, primeramente, a lo que ingieres entre comidas. Por eso es importante que las colaciones sean convenientes, que sean porciones ya definidas para que no te sientas incitado a comer de más, y que las porciones de las comidas se achiquen para nivelar las calorías extra que aportan las colaciones.

Los tentempiés y las comidas ricos en fibra también ayudan para controlar tu nivel de azúcar en sangre. La fibra dilata la captación de la glucosa y tu velocidad de digestión, manteniendo tu glucosa constante, y previniendo el hambre inesperada. Esto ocasiona que comer manzanas y naranjas sea una mejor opción que tomar nada más su extracto.

Nota respecto a la diabetes

Algunas personas elaboran escasa insulina, o bien su cuerpo no responde a ella de forma adecuada. Esto crea un nivel de azúcar en sangre muy elevado que conduce a la diabetes. Para más información, visite el sitio de la Asociación Americana de Diabetes.