8 Pasos para Congelar Tomates de tu Jardín o del Super-Mercado

1.- Los tomates maduros en punto de uva saben mejor frescos o congelados. Si no cultivastes tus propios tomates, visita el mercado local para contar con una amplia selección de tomates maduros. Escoge aquellos que tienen colores vivos y tiernos, pero no pulpso o suave.

2.- Limpia los tomates lavándolos individualmente bajo una corriente de agua. Con gentileza acaricia la superficie de la verdua para remover cualquier residuo de tierra. Si no tienes seguridad de que los tomates sean orgánicos, lávalos con un limpiador de frutas y verduras para ayudar a remover residuos pesticidias y herbicidas, luego enjuágalos bien.

3.- Remueve el tallo de los tomates. Si es complicado, usa un cuchillo para remover con cuidado el tallo.

4.- Llena una olla con agua y ponla a hervir. Sumerge dos a tres tomates a la vez dentro del agua. Saca los tomates de la olla con una cuchara ranudada cuando la piel comience a aflojar (después de 30 segundos).

5.- Baña de inmediato los tomates en agua helada. Esto evita que los tomates se cocinen y pierdan más piel.

6.- Remueve la piel de los tomates, usa un cuchillo aserrado para remover cualquier trozo de piel resistente y corta el centro del tomate. En este pu nto puedes congelar los tomates enteros o cortados por mitad o cuartos.

7.- Empaga los tomates dentro de bolsas para congelar, dejando una pulgada de espacio al inicio de la bosa. Las bolsas para enfriar tienen un zipper que sella la entrada. Saca el aire de la bolsa y séllala por completo.

8.- Haz espacio en tu freezer para recostar las bolsas en la bandeja o parrilla de tu freezer. Los tomatos congelados permanecen rescos hasta por un año y saben perfecto usados en sopas, guisados y salsas.

* Usa bolsas pequeñas para porciones pequeñas sde tomate

* No recongeles los tomates una vez hayan sido descongelados. Ya que perderán su integridad y no tendrán el mismo sabor bueno de antes.