Soja, una fuente de belleza y salud.

La soja es uno de los dones más importantes del mundo Oriental para el mundo Occidental Cuando se introdujo en Europa, uno de sus mayores usos fue para compensar las molestias que sufren las mujeres en la menopausia, los temibles sofocos.

Hoy en día los usos son muy amplios, en particular para prevenir pérdida de masa ósea, reducir el colesterol, cáncer de próstata, evitar el cáncer de mama y ralentizar el proceso de envejecimiento, gracias a su elevada capacidad de neutralizar los radicales libres que se generan como resultado de la contaminación y el estrés. Es justamente en esta sección anterior que la industria cosmética la ha incorporado en sus fórmulas.

LA CLAVE: isoflavonas. En los últimos años la soja se ha convertido en el protagonista de muchas fórmulas cosméticas por su efecto restaurador y mejora la atrofia de la epidermis propia de la edad. La soya es uno de los activos más comunes presentes en las cremas reafirmantes.
También actúa sobre los problemas caudados por las hormonas en el tejido subcutáneo, lo que mejora el tono de la dermis, dejando la piel más elástica. Todos estos beneficios se deben a un específico componente natural de la planta

Las isoflavonas. La soja tiene la ventaja de ser el único vegetal que proporciona isoflavonas en cantidades fisiológicas importantes cuando se ingieren. Estas isoflavonas ejercen un efecto regenerador favoreciendo la síntesis de colágeno y elastina, que proporciona firmeza y elasticidad a la dermis, que es particularmente importante para las pieles secas.