Kitsch o Arte Inusual

El fenómeno kitsch se basa en una cultura consumidora. Aunque en la esfera personal del hombre hay situaciones kitsch, actos kitsch, objetos kitsch, el consumidor está ligado con elementos materiales de su medio y a causa de este vínculo se altera el valor de todas las cosas, y las acumula para satisfacer esa necesidad de no solo sentirse satisfecho sino atiborrado. La relación hombre-objeto tiene muchas vertientes. Los encajes, los tableros de los taxis, las música tropical, las invitaciones de boda con colores pastel, los foquitos que parpadean, los luchadores de plástico, objetos de segunda ahora están obligados a ser de colección. Arte que es cursi, ridículo, exagerado y pasado de moda. Carente de estética en su totalidad puede tener mucho contenido conceptual.
Está presente en todas partes, respiramos, vemos, creamos y consumimos kitsch. Hasta las sopas instantáneas sin valor nutrimental se consideran kitsch. Sea arte o no, recae en la subjetividad, tanto que ya más bien se ha utilizado este termino para clasificar los objetos que nos remiten nuestra adolescencia a los adultos contemporáneos, cómo la música y la televisión de los ochentas. Lo curioso es ver a jóvenes que nacieron en los 90 decir, uuuf me encanta la música kitsch como Daniela Romo. Parece ser que si tu tuviste una pubertad viendo Televisa y una adolescencia escuchando pop en español, actualmente eres un curador experto de arte kitsch.